miércoles, 10 de septiembre de 2014

Mi amiga la Muerte

La muerte, esa gran desconocida.
Temida por todos. Hablada por pocos.
Solemos relacionarla con tristeza, con pena, con dolor.
Sólo la recordamos cuando la vemos cerca, ya sea a por una enfermedad  nos aqueja o si le ha llegado el momento a un ser querido...

Pero pocos de nosotros recordamos que la muerte nos puede llegar en cualquier momento, en cualquier lugar; aunque estemos sanos, en un lugar seguro, y haciendo algo saludable.

Todos sabemos que llegará, pero nadie sabe cuándo.

Y, ¿de qué me sirve pensar en la muerte?

La muerte hace que vivas plenamente. Si sabes que el juego se puede acabar, intentarás divertirte mucho más ¿no?

Dejarás de darle importancia a cosas que no tienen. Ya no invertirás tu tiempo en tonterías. Tienes una vida que vivir y la quieres vivir al máximo.
No haces cosas que no te gustan, valoras cada momentos, cada segundo.
Admiras la belleza que te rodea.
Centras tu atención en todo aquello que te pueda aportar conocimiento útil. Y el resto, simplemente, lo desechas. No lo necesitas.

¿Para que gastar tu tiempo en cosas que no te aportan más que sufrimiento?. ¿Para qué invertir tu energía en posesiones que no sabes si podrás disfrutar?. Consigue lo justo y necesario, no te esclavices por tonterías.

Para muchos este puede ser un pensamiento de alguien que se conforma con poco. Que no tiene miras, que no quiere progresar.

Para otros, en cambio, puede ser un pensamiento de alguien realista. Que sabe perfectamente que va a morir y quiere vivir al máximo.

Deja de temerle a la muerte. Hazte su amigo. Es un proceso natural que no podrás evitar.

Sácale provecho a ese proceso y simplemente vive como si fueras a morir mañana.

Rompe esquemas. Libérate. Experimenta aquello que viniste a experimentar. Quítate el velo. Diviértete.

Cuando llegue la muerte alégrate por haber vivido la vida que querías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario