¿La que quiero o la que esperan de mi?
¿Qué realmente quiero?
Llega un momento en nuestras vidas que estas preguntas salen sin más. Aparecen, normalmente, en momentos de insatisfacción.
Es muy difícil que alguien de nosotros se pregunte esto en un momento de placer.
Y por esto, creo sinceramente, que las experiencias más positivas son las dolorosas.
Somos seres viviendo una vida dual, y tendemos viajar de un extremo a otro constantemente.
Catalogando nuestras ideas, experiencias y situaciones.
Pero no nos paramos a pensar lo que realmente está pasando.
Sabemos que la felicidad es el estado deseado, pero gracias a la tristeza nos planteamos cambios.
Muchas veces confundimos felicidad con placer, o felicidad con alegría.
Y esta confusión aumenta cuando después de un momento alegre sucede uno triste. Nos apegamos a los "positivos" y rechazamos los "negativos".
Sin darnos cuenta, que la felicidad es simplemente ser neutral. Vivir las experiencias como lo que son, experiencias.
Vivimos en una era donde los placeres están a la orden del día. Y esta capacidad de apego no nos ayuda. Ya que la oscilación es inevitable, y eso que al principio nos daba placer puede causarnos dolor sin que nos demos cuenta. Ejemplos tenemos miles: sexo, comida, drogas, etc..
Te invito a que pares. Reflexiones. Qué hay en tu vida, obsérvalo.
Si tuvieras que aprender algo durante esta experiencia que estás viviendo, ¿qué sería?
Sea "positivo" o "negativo", intenta ser neutral, traspasa el velo de la dualidad y observa el aprendizaje que hay detrás.
Eres el actor o actriz de la película de tu vida, pero también el director y el espectador.
Bienvenid@ a la Unidad; al Equilibrio.
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