lunes, 8 de septiembre de 2014

La noche más oscura...

Había perdido el rumbo...
No sabía como había llegado hasta ahí.
Mirando atrás sólo veía confusión.
Me sentía derrotada, dolida, impotente.
Lloraba como una niña, desconsolada.
Mi mente no me ayudaba, no paraba de darme excusas para sentirme peor.
Era como si se retroalimentara de mi dolor. Venían a mi encuentro pensamientos y recuerdos dolorosos...

Hasta que, de repente, sentí ese "algo" que me abrazó. Fue una sensación diferente. Como si una energía limpia, pura, me rodeara.
No tenía brazos, pero yo sentía su presencia.
No hablaba pero logré escuchar su mensaje: "Despierta".
Realmente no se explicarlo, solamente se describirlo. Una palabra que resonó en lo más profundo de mi Ser. Venía desde mis adentros. "Despierta".
Me protegía, me llenaba. Nutría cada una de mis células.


Suavemente sequé mis lagrimas. Sonreí. Y, del mismo modo que ese ser se comunicó conmigo, yo le respondí: "Gracias".

No habían palabras, sólo gestos, intenciones.
No hay nombres, ni clasificaciones, simplemente sensaciones agradables. Puedes llamarlo como quieras, o simplemente puedes sentirlo.

Es algo que todos tenemos, que siempre está, pero sólo lo escuchamos cuando más lo necesitamos.

Dependiendo de tus creencias intentarás ponerle un nombre (Dios, ángel, ser de luz, espíritu, alucinación, inconsciente); ya que todo lo necesitamos representar con palabras. Pero, en tu interior, sabes perfectamente que las palabras no describen las sensaciones, son simplemente símbolos.

Te invito a que respires hondo, sientas como el aire llena tus pulmones, y en ese silencio que ha generado tu atención te sientas a ti mismo.

Escucha a tu interior, ahí está la respuesta. No pierdas tiempo buscando fuera, todo lo que quieres saber está dentro.

El momento más oscuro de la noche es justo antes del amanecer...
Buen viaje!

No hay comentarios:

Publicar un comentario