¿Quién eres?
No estoy preguntando tu nombre, ni tu edad, ni tu sexo, ni tu raza, ni dónde vives. Tampoco quiero saber que haces, ni a qué te dedicas. Nada de esto te define al 100%.
Sólo te pregunto quién eres.
Puede que te venga una respuesta, o un simple "nose", pero por lo menos lo has pensado. Has buscado. Has generado un pensamiento que busca aquello que eres; puede que de aquí un rato lo hayas olvidado, ya que esta pregunta es bastante molesta.
Si te sirve de ayuda, te digo que eres aquello que aceptas como verdad.
Si crees que eres buena persona, lo eres.
Si en cambio, crees que eres un fracasado, lo eres.
Aunque ninguna de estas cosas sea verdad, para ti lo es, y en eso te conviertes.
Recuerda, antes de aceptar algo como verdadero, puedes utilizar el poder del discernimiento. Discernir podría decirse que es "cuestionar", valorar si algo es verdad. No aceptar por aceptar.
Si observamos nuestro comportamiento; podríamos ver que es un conjunto de acciones que responden a patrones adquiridos anteriormente. Como nos relacionamos con el medio, con los demás seres.
Al comienzo de nuestra vida, aceptamos verdades que ahora nos guían. Algunas de estas verdades nos "sirven", son positivas. Pero hay otras que nos limitan.
Has aceptado cómo vestirte, qué comer, en qué gastar tu dinero, en qué trabajar; pero, a día de hoy ¿eres feliz?
Tu puedes "reprogramarte". Romper patrones que ya no te ayudan.
Eres el creador de tu vida, de tu realidad.
Simplemente tienes que prestarte atención, observarte, detectar que realizas automáticamente y qué podrías cambiar.
No te "dejes llevar" por pensamientos que has aceptado por inercia. Cuestiona tus creencias, tus hábitos. Acepta los que te ayudan a evolucionar y desecha los que te limitan.
¿Quién eres de verdad?
Namasté
No hay comentarios:
Publicar un comentario