Amo cuando sonríes!
Ser feliz demuestra tu agradecimiento, tu aceptación, tu fortaleza.
Has descubierto la razón de la vida.
Y no buscas felicidad fuera, simplemente te sientes feliz desde dentro.
Valoras cada uno de tus pasos.
Admiras a cada una de las personas que se te acercan. Aprendes de ellas y les enseñas lo fácil que es ser feliz.
Agradezco haberte encontrado.
Aprendo de ti. En ti me reflejo.
No eres feliz porque todo sale como quieres, sino porque confias en que las cosas pasan por algo y disfrutas viviendo los contratiempos, las subidas y bajadas, los cambios inesperados.
Sabes perfectamente que cada problema trae un aprendizaje detrás.
No tienes miedo a equivocarte, son tus errores los que más recuerdas, y aprendes de ellos.
Eres feliz porque perdonas, conoces las debilidades humanas, las entiendes y las perdonas sin juicios.
No sientes ataques, sabes que cada uno ataca a su propio reflejo.
Reconoces, también, que si algo te molesta es porque de ahí hay algo que aprender.
Tus enemigos son tus mayores maestros, por eso los observas, los escuchas y aceptas sus críticas.
Amas a tus defectos al igual que a tus valores. Eres todo eso que te conforma.
Me gusta tu seguridad al caminar. Cabeza en alto, espalda recta pero sin tensión, pies en la tierra, corazón en amor.
Rostro descansado y a su vez atento y agradecido.
Saludas a tu paso con una sonrisa, el viento te responde, los árboles te aconsejan y los pájaros te acompañan.
Vives aquí y ahora. Solamenente recuerdas para aprender y visualizas el futuro para saber donde ir, pero no te pierdes.
No sólo eres feliz, sino que también lo sabes.
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