Normalmente la oscuridad da miedo.
Está en la cima de los "top five" de los más temidos, entre los que destacan: soledad, agua y espacio cerrado, entre otros.
Aunque realmente no se por qué.
Nuestros primeros meses de vida, antes de salir al mundo, lo pasamos en una bolsa de agua, cerrada y sin posibilidad de salir con vida hasta que estés preparado, sin olvidar que estás a oscuras y solo.
- Solo no, está tu mamá
Bueno, está tu mamá, pero dentro de la panza estás solo..
- Si son mellizos no
Bueno, prosigo... El tema está en que el miedo a la oscuridad, es un miedo aprendido. No tiene lógica.
¿De dónde viene? y lo más importante ¿por qué le hacemos caso?
- Será porque en la oscuridad no ves, no controlas lo que puede pasar.
Puede que sea eso, pero tampoco controlas tu ritmo cardíaco; tu respiración; cada paso que das; como eliges sentarte; cómo realizar tu digestión; y a nada de esto le tienes miedo. Confías en ti mismo. Sabes que seguirás respirando, estás programado para ello. Lo haces sin pensar. Inconscientemente.
- No es lo mismo... el miedo no lo controlas, aparece.
El miedo aparece si lo dejas aparecer. Si crees en él. Si te dejas convencer.
A veces pienso que tener miedo es de soberbios.
Creemos que sabemos más que nuestra propia naturaleza. No me imagino a un pájaro con miedo a volar, o un pez con miedo a nadar, o un árbol con miedo a los desconocidos.
Yo elijo confiar. Confío en lo que me dió la vida, en lo que hace que cada día respire, en lo que me permite pensar. Puede que esté fuera de mí, pero yo lo siento dentro.
Me imagino, en una noche oscura, una gota de agua en un río, la corriente la lleva ahí donde tiene que estar. No hay miedo ni dudas. Hay una inmensa confianza. Se siente una con el todo

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