viernes, 29 de agosto de 2014

Te perdono

- Ay! Me dolió!
- Perdóname
- Vale, pero no me lo vuelvas a hacer.
- Fue sin querer
- Ya... Pero te recuerdo que yo perdono pero no olvido...
- Ah! que rara forma de perdonar.
- Rara?
- Si, me "perdonas" a mi pero te castigas a ti
- Yo no me castigo, en todo caso te castigo a ti.
- No, te equivoques. Mira te lo voy a explicar:

En el momento que "perdonas" pero no olvidas, guardas el recuerdo con la carga emocional correspondiente; en este caso es rabia. Esta rabia, trae consigo unos cuántos síntomas (agitación, aumento de la temperatura, fruncimiento de cejo, taquicardia). Cada vez que accedes a ese recuerdo, tu mente, que está muy bien domesticada, es capaz de reproducir exactamente (a veces exagera un poco) lo que sentiste, lo que pensaste y obviamente, tu cuerpo responde con los síntomas, con el consecuente agotamiento y bloqueo mental.

Y todo esto pasa dentro de ti. Lo activa tu mente nada más verme, o simplemente cuando lo recuerdas; digamos que eres capaz de reproducir una situación que te ha causado dolor sin que el sujeto deba, necesariamente, estar presente.

Dicho esto... ¿A quién crees que castigas de verdad?

- Bueno, visto así... Pero me has lastimado, y si me olvido me lo volverás a hacer; debo estar prevenida.
- Lo único que debes hacer es pensar por qué lo he hecho, buscar la causa, pensar si tu pudieras haber hecho lo mismo, y si supieras el daño que causaste ¿lo volverías a hacer?

- Te perdono...

No hay comentarios:

Publicar un comentario