martes, 19 de agosto de 2014

Agradar o no agradar

Empezamos agradando a nuestros padres... 

Seguidamente continuamos agradando a profesores y maestros...

Y, como queremos ser populares, o como mínimo no queremos ser el "hazme reir" del colegio, optamos por agradar a nuestros amigos...

Hasta que llega un día, que te das cuenta que casi el 80% de lo que haces es agradar a los demás.

Por suerte, nos lo ponen fácil. Los medios de comunicación están de nuestra parte. 

No hay más que encender la tele para saber "cómo debemos vestir", "qué coche debemos conducir", "qué debemos comer, nosotros o nuestros hijos", y, lo más importante "qué apariencia debemos tener".

Lo mejor de todo esto, es que estamos tan bien programados que si algún ser no quiere agradarnos o agradar a la mayoría, lo criticamos. 
"¿Quién se cree?" 
" Así no llegará lejos"

Ahora; ¿qué pasaría si nos diéramos cuenta de que no hemos de agradar a nadie?

¿Qué pasaría con la publicidad?

¿A quién estaría dirigida?

Supongo que cambiarían el mensaje subliminal. 

Dejarían de decir: 
"¿quiéres ser aceptad@? ¿Tienes miedo de que la gente te rechace? ¿Estás harto de intentar ser lo que no eres?"; y en su lugar, por ejemplo, dirían: "Eres estupendo tal como eres, no necesitas nada más. Deja de esperar que te digan que debes hacer y sal a disfrutar de la vida, haz lo que sientas".

La pregunta te la hago a ti: ¿qué harías si no tuvieras que agradar a nadie?




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