lunes, 15 de septiembre de 2014

Cuidado con adulterarse

Muchos buscamos la sabiduría en los libros, en los templos o en maestros que vengan de una tierra lejana.

Pocos sabemos que esa sabiduría está al alcance de nuestras manos.

Cuando alguien habla de vivir presente, vivir consciente, atentos al ahora, pensamos que es algo que solamente seres que hayan meditado durante años puedan conseguirlo. O es típico de personas tranquilas, serenas, llenas de sabiduría.

Hoy, tuve la suerte de compartir tres horas con uno. Un ser que me enseñó a vivir el momento, estar atenta solamente de lo que pasaba en ese espacio, no pensé en nada más. No necesité ningún libro, simplemente me dejé llevar.

Este niño de 3 años fue mi maestro por el día de hoy. Estuvimos jugando, nada más y nada menos que eso. 3 horas sin mirar el teléfono, sin estar pendiente de nada más que de nuestro espacio y nuestro tiempo.

Hoy entendí porque admiro tanto a los niños. Seres capaces de crear un mundo de la nada. De llorar y reír en un lapso de tiempo tan corto que no existen rencores.

Muchos dicen que viven en un mundo de fantasía; me pregunto si la fantasía no la vivimos nosotros creando problemas en nuestra mente que en el 99% de los casos no ven la luz.

Lo único que me da pena es que nos esmeramos en programarlos, llenarles las cabecitas de cosas sin sentido, de miedos sin causa existente. Les transmitimos nuestras dudas, nuestros miedos, les cortamos las alas.

Queremos que sean tranquilos, que se queden en el sofá quietitos mirando la tele, que sigan nuestros horarios, que no se acostumbren a estar en brazos.

Y cuando son grandes, y han sido fieles al programa, nos preguntamos por qué son tímidos, por qué no salen de casa, por qué no se relacionan...

Si tienes la suerte de haber sido un niño, recuerda que feliz eras. Desprográmate y vive la vida como te gustaba!!

No te adulteres más



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