lunes, 10 de noviembre de 2014

Carta abierta a mi abuelo....

Sé que ya no te acuerdas de nada, por eso te he hecho este resumen.
Obviamente no es un resumen objetivo, ni comprobable, ya que son sólo mis recuerdos, o sea que son sólo percepciones mías.
Pero cómo los tuyos ya no están, prefiero que te vayas sabiendo cuánto has influido en mi vida.

Empiezo por el principio....

El primer recuerdo que tengo de ti es tu sonrisa, siempre la tenías. Y cuándo lo hacías tenías un diente característico que siempre me llamaba la atención.
Tu piel era oscura pero tu pelo blanco. Tu perfume muy característico. 
Siempre llevabas camisetas interiores blancas y ajustadas. Era algo que me intrigaba.
Te encantaban los libros de energías raras, esotéricos. Y de tanto tiempo que compartimos juntos me acabaste por contagiar ese placer.
Me hacías pensar, y eso me encantaba.
Me enseñaste a hacer caramelos de miel.
Siempre escuchabas la radio, era tu fiel compañera.
Para dormir me contabas el cuento del conejito blanco, blanco como la nieve, que nunca supe el final porque te dormías antes.
Y cuando hacíamos las siestas roncabas mucho, pero me gustaba porque me sentía acompañada.
Eras cariñoso, muy cariñoso. Y divertido.

Cuando salíamos a caminar, parabas a hablar con cada persona que te cruzabas. Eras muy simpático. Hablaban rato y siempre les ponías una mano en el hombro, en señal de apoyo. 
Si te preguntaban a ti cómo estabas, siempre contestabas: Fuerte y Fornido.
Andabas mucho en bicicleta.

Con el tiempo nos distanciamos, y por eso creo que me siento tan triste. Me perdí.
Pero aún así, estoy contenta, porque me aportaste los valores más importante en la época justa. Fuiste un ejemplo a seguir en varios aspectos, y hoy, si me miro al espejo, aparte de tu nariz, puedo ver esos valores en mi.

Gracias por haber sido el que me amó desde antes de nacer.
Sé que cometiste errores, pero por suerte conmigo ninguno. Fuiste un excelente abuelo. 
Lo único que me molesta es que te vayas antes de que pueda ir a verte.

En fin, ya nos encontraremos en otra dimensión. 
Aunque si te apareces cómo espíritu darías más sentido a todos esos libros que me hiciste leer.

Hasta siempre abuelo Ramón ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario